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El cine contra la máquina

Updated: Mar 2, 2025

El arte siempre ha tenido un componente de "inútil" que es lo que lo ha hecho tan necesario para el ser humano. No necesitamos el arte para sobrevivir, ni mucho menos, pero este nos recuerda que somos humanos. Es por esto que todos preferimos a priori un cuadro de Van Gogh que uno creado por una inteligencia artificial. El problema no está en si la técnica de uno es más perfecta que otro, sino en que no confiamos en la fría apariencia de una base de datos, plenamente basada en predicciones y probabilidades, creando un bello haiku. Si no confiamos en eso es porque pensamos que la emoción debe nacer de la emoción y que sólo un ser sintiente puede generar algo que nos haga sentir, pues si algo hecho por IA lo logra habremos sido sustituidos por una burda copia.

Póster de "Yo, Robot" (2004)
Póster de "Yo, Robot" (2004)

Lo que vengo a decir con todo esto es que da miedo no tener ninguna forma de saber si algo ha sido completamente escrito o realizado por IA. Es cierto que hay herramientas, pero estas son cada vez son más falibles. Da miedo que nos creamos los sentimientos de algo que en verdad no siente. En un poema de amor, debe haber el amor de alguien, al menos de quien lo escribe. Pero si este lo hace ChatGPT, ¿sería un poema de amor sin amor? Este terror hacia la imposibilidad de saber si es una réplica o la realidad se ve presente en cómo tratamos nuestras historias de ciencia ficción.

En la película "Yo Robot" (2004) se plantea la duda de si un robot puede tener sentimientos, dormir e incluso soñar. El protagonista, un policía encarnado por Will Smith, interroga al robot llamado Sonny diciéndole: "Tú sólo eres una máquina, una imitación de la vida. ¿Puedes componer una sinfonía?¿Acaso puedes convertir un lienzo en una hermosa obra maestra?". El robot le responde diciendo: "¿Y tú puedes?".

Póster de "Blade Runner" (1982)
Póster de "Blade Runner" (1982)

Otro film que también trata estos temas es "Blade Runner" (1982). En esta película los robots son tan perfectos que algunos de ellos no tienen constancia de que no son humanos. Sus recuerdos son implantados y se les llama "replicantes". A los replicantes se les pone una fecha de caducidad, una suerte de obsolescencia programada, en un intento de que el ser humano aun quede por encima de los replicantes.

En una de sus escenas finales, el protagonista, Rick Deckard, un policía encargado de acabar con replicantes insurrectos, se encuentra con el replicante al que lleva toda la película buscando: Roy Batty. En esa escena (vamos a intentar hacer el mínimo spoiler posible por si alguien no la ha visto) el replicante habla de cómo él tiene memoria y recuerdos, así como experiencias. Su miedo a morir es el terror a que esas experiencias desaparezcan con él y que esa vida no haya significado nada.

El actor que daba vida a Roy Batty, Rutger Hauer, improvisó parte de aquel discurso que quedaría por la historia. De repente el miedo que siente el replicante nos parece genuino y real porque tiene una razón de ser muy profunda y entendible, aun siendo que pensáramos en este como un ser sin emociones reales y primarias.

Para terminar con este primer acercamiento al tema, hemos visto como dos películas han tratado estos temas con mayor o menor atino, pero siempre con la audacia suficiente como para ser lo suficientemente sugerente y dejar que las conclusiones las saquemos nosotros. Para bien o para mal, para descifrar el significado de lo que vemos no existe un código infalible y muchas veces una conclusión puede ser contraria a otra y ser las dos correctas. Quizás la humanidad se encuentra entre esas contradicciones.


 
 
 

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